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lunes, 15 de agosto de 2011

El BCE rescata a Epaña e Italia, apagando el fuego con gasolina

El miércoles 9 de agosto el Banco Central Europeo BCE decide Comprar bonos del estado, esto es, deuda pública, para frenar las bajadas bursátiles. Más aún, se decide suspender por 15 días las compraventas a corto plazo para aumentar la estabilidad.
En la tarcoteca denunciamos públicamente que los intentos de compraventa de bonos de deuda pública son medidas especulativas que empobrecen al pueblo esclavizado, abocan a la población al paro y en un breve futuro a la miseria.
CAUSAS.
La decisión es tomada después de dos hechos.
Primero se deprecia la solvencia del estado americano, garante del precio de su dinero y las transacciones mundiales que con él se hacen, como la compraventa de petróleo.
Segundo se produce un "ataque" a la bolsa francesa, aumentando su prima de riesgo y así la disminuye la capacidad de vender su deuda, de inversión pública y por lo tanto de recuperación. Como francia es uno de los bueyes del carro de europa se produce desconfianza en europa entera y caen la bolsas de toda la región. Acto seguido aumenta la prima de riesgo.
EFECTOS DESEADOS.
Disposición de dinero contante y sonante a menor interés para los paises solicitantes.
El dinero se queda en europa, en inglaterra, alemania, holanda y los países escandinavos, que son los que aportan los fondos.
El BCE recibe dinero de los paises que lo forman. España e Italia forman parte del BCE. El BCE pide menos intereses a estos países, por lo que disminuye la prima de riesgo y facilitan la venta de bonos a otros países o entidades, que son quién los compran: China, rusia, japón, brasil, turkía, arabia saudí... Esto quiere decir que éstos países se benefician del interés del bono y el país que lo emite del líquido, que es lo que falta.CRASH. El resultado de las medidas fue un aumento temporal de más de un 5'5% y la disminución de la prima de riesgo de ambos países. Recordemos que esto ya se intentó en 2008. El resultado fue un aumento temporal del 7% y un crash definitivo de un 30%.
EFECTOS COLATERALES.
PRIVATIZACIONES. Esta venta de bonos tiene un efecto negativo: cuantos más emites más intereses pagas y menos margen te queda para la inversión pública, principal gasto del estado. La inversión pública representa en europa alrededor del 40% de la inversión total. Por eso se están haciendo esfuerzos por privatizarlo absolutamente todo y disminuir esta inversión como sea.
REFINANCIACIÓN HASTA LA QUIEBRA. Cuantos más bonos se compren mayores serán los intereses, y como no hay previsión de crecimiento y si de decrecimiento el gobierno dispondrá de menos dinero, por los que deberá volver a pedir bonos, esta vez más caros ad infinitum hasta que no pueda pagarlos y declaren la quiebra.
CONCLUSIONES.
NADIE QUIERE INVERTIR EN EUROPA. Este es el problema principal por los costes de producción y servicios.Y mientras eso se asume juegan con las finanzas intentando acumular el máximo antes de que estalle la burbuja final.LAS EMPRESAS SE DESLOCALIZAN, por lo que se prevé un aumento del paro, aumento de impuestos, disminución de la recaudación y caída de ventas. Como se han vendido tantos bonos hay que pagar muchos intereses y aún hay menor capacidad del estado para afrontar sus propios gastos, disminuyendo su capacidad de ser garante del precio de su dinero, por lo que aumenta la prima de riesgo... como en 2008, hasta que declara la suspensión de pagos. La pescadilla que se muerde la cola.
Por increible que parezca los analistas obvian las diferencias entre economía real y economía financiera e intentan dar una solución financiera a un problema real. Si, ya sabemos que no las obvian, las esconden gracias a los medios de desinformación y el seguimiento de la bolsa durante 24h en los informativos.
La economía real es la basada en la producción e intercambio de bienes y servicios materiales, sólidos, prácticos, visibles.
La economía financiera es la creada entorno a los productos financieros y su compraventa. Los productos finacieros son prácticamente infinitos: tarjetas de crédito, crédito de todo tipo, préstamos, depósitos, pensiones, intereses, pólizas y seguros de mil clases, ayudas, avales, garantías... cualquier concepto puede ser medible y vendible.
De unas 500 empresas transnacionales 400 se dedican al mercado finaciero: empresas de rating, de crédito, bancos, de leashing, aseguradoras, de depósitos, de pensiones. Son ellas las que crearon la actual crisis con la calificación de los créditos a viviendas.
En la economía real. Las empresas se están acomodando al mercado mundial, deslocalizándose hacia donde se produce más barato. La crisis acabará el día que se produzca esta acomodación y no se deslocalicen más empresas. El problema es que no se puede calcular el estado en el que quedaran los países de los que se mueven.
Las empresas relocalizadas no se adaptan a la nueva situación tecnológica: menos persona producen más y más barato, por lo que los precios deberían disminuir, cosa que no está sucediendo. ¿Por qué? porque se está produciendo una concentración de medios de producción y especulación en los mercados y paraísos fiscales.
LA EMPRESA PRIVADA. Por otra parte la deuda de la empresa privada que se queda es en parte debida al impago del estado, a la dependencia de la refianciació del crédito, como el estado con los bonos, a la especulación y al robo a mano armada: prevaricación, cohecho, comisiones... Esto es lo que desea el estado para su población. Se habla en los media de las deudas de la empresa privada, pero solo de soslayo de los beneficios, simplemente indicando que unos ejecutivos se han quedado con el dinero. Si siempre es lo mismo.
LA BOLA DE CRISTAL.
1º Si los parches de crecimiento dan resultado... IMPOSIBLE. El mercado aún no se ha acomodado, se siguen produciendo deslocalizaciones de empresas.
2º Si mantiene el estancamiento hasta el final de la crisis, dentro de unos 10 años, las privatizaciones habrán empobrecido a los paises: peores servicios más caros y mayores diferencias sociales. A pesar de éstas no es seguro que el país pueda hacer frente al pago de sus deudas.
3ºSi se mantiene el estancamiento es cuestión de tiempo que los problemas en los mercados agoten los fondos de EEUU o de UE y se declara la suspensión de pagos de algunos países. Mientras tanto los millones de parados no encuentran salidad a su situación empobreciendose.
4º Si se declara la suspensión de pagos es poco probable que europa permanezca unida.
En Noviembre de este año se producirá el recambio del gobierno, nuevas medidas y más represión, lo de siempre en estos últimos 30 años.
En Marzo del año que viene, mes de mayor paro y puesta en marcha de las nuevas medidas, veremos las primeras consecuencias anunciadas.
Las soluciones reales pasan por el reparto material, por las buenas o por las malas. Las soluciones financieras pasan por la miseria.

Fuente | Kaos en la Red

Krugman: “La economía necesita un remedio a corto plazo: más gasto gubernamental”

El Nobel de Economía de 2008 y profesor de Princeton, Paul Krugman, prosigue con su cruzada contra aquellos que creen que la prioridad económica de EEUU debe ser reducir su déficit en lugar de apostar por el crecimiento y la creación de empleo.
En su línea habitual, Krugman señala a los republicanos radicales y a “algún autoproclamado centrista” (defensores de recortes en la Seguridad Social y Medicare) de ser los culpables de que en Washington predomine “el problema equivocado”, mientras que los mercados dicen: “¡No nos preocupa el déficit! ¡Nos preocupa la debilidad de la economía!”.
En una tribuna suya, publicada en el diario El País este domingo, el Nobel afirma que “las políticas de austeridad debilitarán aún más una economía que “necesita desesperadamente un remedio a corto plazo”.
Es por eso que Krugman aboga por dar una “respuesta real” a los problemas económicos estadounidenses. Esa respuesta conllevaría: “Más gasto gubernamental, medidas agresivas para reducir la deuda familiar y un esfuerzo por parte de la Reserva Federal para poner la economía en movimiento”.
“Con un paro masivo y unos costes de financiación bajos, deberíamos estar reconstruyendo nuestras escuelas, carreteras, redes de distribución de agua y demás”, indica Krugman en su artículo en el diario de Prisa. Además, también propone, por ejemplo, “la condonación y refinanciación de las hipotecas”.

Fuente | LibreRed

domingo, 7 de agosto de 2011

Standard & Poors rebaja la calificación de la deuda estadounidense

Estados Unidos perdió la categoría de país más solvente del mundo. Por primera vez, los bonos avalados por el Tesoro de ese país fueron degradados. Y aunque se mantuvieron con la calificación de grado de inversión, el solo hecho de que se revisara a la baja la capacidad de pago de esa nación fue interpretado como un revés sin precedente para la mayor economía del mundo.

Standard & Poor’s, la principal firma de calificación de deuda emitida por gobiernos y empresas, redujo ayer un escalón la nota de los bonos emitidos por el Tesoro de Estados Unidos, que desde 1917, cuando se comenzó a realizar este tipo de evaluaciones, habían mantenido la etiqueta de AAA, el máximo grado de solvencia crediticia. El país recibió por primera vez la nota AAA por parte de la agencia Moody’s en 1917, y en 1941 por S&P.

El conflicto político en Washington y las dificultades para atender los problemas fiscales de largo plazo se produjeron junto con una desaceleración del crecimiento de la economía que afecta la industria, los servicios y el consumo en el mercado interno estadunidense como telón de fondo, que se saldó con la semana de más pérdidas en los mercados bursátiles del país en dos años.

El efecto de una decisión como la adoptada por S&P transmite las dificultades financieras al ámbito de la economía del hombre en la calle. La revisión dejó el bono estadunidense en AA+, todavía en el rango del llamado grado de inversión.

La decisión añade tensión para los siguientes meses, pues la firma no sólo redujo la nota, sino que añadió perspectiva negativa a la nueva calificación, pese a que fuentes del gobierno involucradas en las negociaciones con la agencia criticaron su análisis, al que acusaron de tener fallas profundas y fundamentales e intentaron infructuosamente evitar la rebaja. Según el Tesoro estadunidense, el error en el análisis es de 2 billones de dólares.

Un análisis con un error de 2 billones de dólares habla por sí mismo, dijo un portavoz. Asimismo, los reguladores financieros del Tesoro publicaron una circular dirigida a sus bancos afirmando que nada cambiará tras la degradación.

En un momento en que la economía estadunidense se asoma a una segunda recesión en dos años, la disminución en la calificación de su deuda podría subir el costo de endeudamiento del gobierno, que ya enfrenta el mayor déficit fiscal desde la Segunda Guerra Mundial.

También significa que las empresas de Estados Unidos tendrán que pagar más para obtener financiamiento, un lastre en momentos en que el mercado nacional, que aporta dos terceras partes del producto interno bruto (PIB), pasa por su fase de mayor debilidad en dos años. Para los consumidores estadunidenses, el efecto es directo en el bolsillo: subiría el costo de sus hipotecas (en ese país la mensualidad se ajusta conforme cambian las tasas de interés) y el de las tarjetas de crédito.

La calificadora sostuvo que la reducción se debió a preocupaciones ligadas al creciente déficit presupuestario del país y su abultada deuda, que llegó esta semana a 15,5 billones de dólares, equivalente al 102% del PIB.

El presidente de la comisión de calificaciones de S&P, John Chambers, afirmó que Estados Unidos pudo haber evitado la degradación de su calificación si hubiese aumentado más rápido el techo legal de la deuda.

La primera cosa que podría haber hecho era levantar el techo de la deuda de manera oportuna, por lo que se habría evitado el debate, justificó Chambers.

Añadió que en el pasado el límite legal de endeudamiento se aumentó 60 o 70 veces sin tanto debate.

S&P tomó la decisión después de meses de intensos debates entre los políticos de Washington sobre el aumento del techo legal de la deuda pública, que fue resuelto in extremis el lunes pasado, apenas horas antes de que el país entrara en suspensión de pagos.

Los bonos del Tesoro de Estados Unidos, alguna vez vistos como el indiscutible refugio de activos a escala mundial, están calificados ahora por debajo de los títulos emitidos por países como Gran Bretaña, Alemania, Francia y Canadá.

La rebaja en la calificación refleja nuestra opinión de que el plan de consolidación fiscal que el Congreso y el gobierno aprobaron recientemente es insuficiente en lo que, a nuestro entender, se necesita para estabilizar las dinámicas de deuda de mediano plazo del gobierno, expuso S&P en el comunicado con el que anunció la decisión.

El martes pasado el presidente Barack Obama firmó una ley que busca reducir el déficit fiscal en 2,4 billones de dólares en los próximos 10 años.

La cifra está lejos de los 4 billones en recortes de gasto que según S&P son necesarios para arreglar la economía del país. La firma cuestionó que el plan de reducción de déficit fiscal no considere acciones para incrementar impuestos u otras fuentes de ingreso.

Elevar los impuestos a los más ricos, a lo que se oponían los republicanos; o recortar gasto en áreas de salud y educación, lo que rechazaba la Casa Blanca, fueron los ejes que llevaron al país al filo de la suspensión de pagos.

Chambers, de S&P, declaró a CNN que la responsabilidad del aprieto en el que ahora se encuentra la mayor economía del mundo debería ser compartida por todas las partes involucradas.

Creo que hay mucha culpa que repartir. Este es un problema que se viene gestando hace mucho tiempo, tanto en esta administración como en la anterior.

La decisión de S&P añadirá preocupación en los mercados financieros mundiales, que en la última semana se resintieron de las mayores pérdidas en dos años, pero también afectará a los acreedores del gobierno estadunidense, el más endeudado del mundo, con pasivos por 15,5 billones de dólares.

China, segunda economía del planeta, es el principal acreedor de Estados Unidos, con más de un billón de dólares de sus reservas de divisas invertidas en bonos del Tesoro estadunidense. Le siguen Japón, con 912.000 millones, y el Reino Unido, con 346.500 millones. México está entre los principales 20 acreedores, con 27.700 millones.

Ahora tenemos que dar un paso atrás desde nuestra perspectiva, desde una perspectiva de orgullo estadunidense. ¿Dónde vas a poner tu dinero ahora? Europa es un desastre, declaró a Reuters Greg Salvaggio, vicepresidente de Tempus Consulting en Washington.

Las otras dos calificadoras, Moody’s y Fitch, mantuvieron esta semana la calificación AAA al gobierno de Estados Unidos.

Fuente | Rebelion

sábado, 6 de agosto de 2011

Contra el terrorismo financiero

La extraordinaria subida de la prima de riesgo española y de otros países aún más cercanos al corazón de la vieja Europa nos pone al borde del límite de lo que la ciudadanía no debería consentir.
Nada ha cambiado en España en los últimos días –salvo la celebración de nuevas subastas de deuda pública, claro está– que haya podido dar a entender a “los mercados” que la situación de nuestra economía es peor que hace unas semanas y que, por tanto, justifique una subida en el tipo de interés que debamos que pagar para financiarnos. Se trata, tan solo, de nuevas operaciones de casino que apuestan sobre seguro, provocando ellas mismas los resultados que más les convienen a inversores que, por supuesto, no albergan ninguna preocupación acerca de lo que suceda en la economía real, en la vida de la gente, sino en cómo mejorar sus posiciones de apuesta para ganar más dinero.
Cuando los bancos que habían provocado la crisis que estamos viviendo necesitaron financiación, los gobiernos y el Banco Central Europeo no dudaron en acudir en su auxilio, en una ocasiones, porque decían que eran “demasiado grandes para dejarlos caer” y, en otras, porque había que “salvar al sistema financiero”. En ello se gastaron varios billones de euros; más de 800.000 millones sólo en Alemania y Francia.
Sin embargo, cuando fueron los estados los que necesitaron financiación, fundamentalmente como efecto de la crisis que habían provocado los bancos, aunque en mucha menor medida, en lugar de recibirla en las generosas condiciones en que lo obtuvo la banca, tuvieron que ponerse en manos de esta. Y, gracias a ello, los bancos no sólo levantaron de nuevo cabeza, prestando a tipos cinco o seis veces más altos el dinero que recibían al 1% del Banco Central Europeo, sino que así pudieron poner contra las cuerdas a los gobiernos y exigirles nuevas reformas liberalizadoras como condición imprescindible para salir de la crisis, cuando, en realidad, fue la generalización de ese tipo de medidas lo que la provocó.
Los gobiernos, y en concreto el español, vienen diciendo a la ciudadanía que para acabar con esta situación hay que contentar a los mercados y que para ello es inevitable llevar a cabo las reformas que se les exigen y que, en gran parte, ya se han aplicado: del mercado de trabajo y de las pensiones, privatizaciones de empresas públicas y, pronto, de servicios públicos esenciales. Pero estas recetas se han revelado como una gran mentira, como evidencia el que ni estén produciendo los efectos beneficiosos sobre la economía con que se justifican, ni logren detener los ataques especulativos contra nuestra deuda.
Tratar de hacer frente a una situación que el propio presidente de la Junta de Andalucía calificó de “terrorismo financiero” cediendo a la extorsión, como está haciendo el Gobierno socialista, es algo peor que una simple ingenuidad. Las reformas que ha llevado a cabo sólo han servido para debilitar aún más la capacidad de generación de empleo e ingreso de nuestra economía y, al frenar la recuperación y el crecimiento de la actividad, terminarán encareciendo aún más la deuda pública a medio y largo plazo, convirtiéndose esta dinámica en un círculo vicioso que lleve a la ruina a los propios estados, a sus servicios públicos esenciales y, por ende, a toda la ciudadanía.
Al terrorismo financiero que está destrozando economías enteras no se le puede combatir con sometimiento, sino con firmeza y decisión, defendiendo la economía que crea empleo, riqueza y bienestar y cortando las alas de los capitales especulativos.
Europa tiene medios para lograrlo.
Debe garantizar que los estados dispongan de financiación adecuada a través del Banco Central Europeo, negociando para ello las condiciones que le permitan generar ingresos y no destruir sus fuentes, como ha venido sucediendo. Es una ignominia inaceptable que se preste al 1% a bancos irresponsables y que se obligue a que los pueblos tengan que hacerlo incluso al 10%, como está ocurriendo en algunos casos.
Además, Europa debe establecer impuestos y tasas sobre las transacciones financieras especulativas que las desincentiven en la mayor medida posible.
Y Europa tiene también la obligación moral de establecer controles de capital para impedir que financieros sin escrúpulos sigan poniendo en juego el futuro de la Unión Monetaria, la estabilidad económica y social y el bienestar de sus ciudadanos.
Pero ni España ni el resto de países europeos pueden esperar a que todo se resuelva en Bruselas. Se equivocarán una vez más este Gobierno y los partidos políticos que lo apoyen si vuelven a recortar derechos sociales creyendo que así disminuirá la voracidad de los mercados. Volveremos a ir todos a peor, salvo la banca y las grandes empresas.
En una democracia real, las personas son las verdaderas depositarias de la soberanía nacional y, por tanto, deben constituirse en protagonistas de las decisiones políticas que se toman, como actores y como beneficiarios principales. Si viviésemos en esa democracia real, y los ciudadanos supieran de verdad lo que está pasando, no consentirían el tipo de terrorismo que se está practicando, ni la complicidad de los gobiernos. Y por eso creemos que es fundamental que los movimientos sociales y las organizaciones políticas, sindicales y ciudadanas de todo tipo hagan el máximo esfuerzo para informar, concienciar y movilizar a todas las personas que, con independencia de ideologías o de posiciones políticas, simplemente se indignen y reaccionen ante la injusticia y la irracionalidad que se nos está imponiendo.

Fuente | JuanTorresLopez

La supeditación de las instituciones representativas a la banca

Suponga usted que existiera una agencia internacional que se encargara de evaluar la calidad de los fármacos, y que esta agencia, financiada por los mayores laboratorios farmacéuticos del mundo, hubiera asegurado a toda la población mundial que el uso y consumo de un fármaco específico, producido por los laboratorios que la pagaban, era totalmente eficaz, curaba la mayoría de enfermedades, y no conllevaba ningún efecto negativo. Suponga también que, más tarde, se comprobara que todo ello era una gran mentira, mostrando que el famoso fármaco no sólo era ineficaz, sino que era muy tóxico: todos los pacientes que lo habían consumido habían fallecido, ocasionando millones de muertos en todo el mundo como consecuencia de ello. Si todo esto hubiera ocurrido, hubiera habido un escándalo inmenso. Y es más que probable que se exigieran medidas sancionadoras en contra de las agencias de evaluación, y en contra de la propia industria farmacéutica, que habría estado financiándolas.
Pues bien, por mucho que le cueste creérselo, esto es lo que ha ocurrido y, lo que es incluso peor, continúa ocurriendo, sin que haya habido ninguna sanción. Lo único diferente es que no son fármacos, sino productos financieros (como bonos, hipotecas, entre otros); que no era la industria farmacéutica, sino los grandes bancos; y que no eran una sino varias las agencias evaluadoras, de las cuales las más importantes se llaman Standard & Poors, Moody’s y Fitch, que están, en realidad, financiadas por la gran banca, Wall Street en EEUU.
Tales agencias daban Matrículas de Honor (lo que se llama categoría AAA) a los productos financieros de los grandes bancos, los cuales sacaban enormes beneficios de vender productos catalogados como excelentes cuando, en realidad, eran basura. Al ver la falsedad de sus evaluaciones, los bancos que vendieron tales productos se colapsaron casi al día siguiente de que las agencias les dijeran que estaban en una condición excelente. Y todo, repito, todo el sistema financiero mundial se hubiera colapsado si no hubiera sido por el apoyo que recibió de los Estados, transfiriendo la mayor cantidad de dinero que nunca se haya realizado del sector público al sector privado.
Pues bien, lo que es más indignante es que tales agencias continúen siendo las evaluadoras de los productos financieros que los bancos y los Estados venden y compran. En realidad, han sido agentes claves en la creación del llamado “problema de la deuda pública”. Cuando catalogan un bono de un Estado como de alto riesgo, inmediatamente encarece los intereses que los Estados tienen que pagar para vender sus bonos. El precio de la deuda pública queda así muy determinado por la evaluación que le hacen tales agencias. Y naturalmente, su objetivo (que es el objetivo de la banca) es que los intereses sean lo más altos posible pues así incrementan los ingresos a la banca, que es la que recibe tales intereses.
Las decisiones de las agencias de rating afectan a la ciudadanía normal y corriente. Sus decisiones influencian desde los intereses del crédito en un país al precio de las hipotecas. Todas estas actividades financieras están determinadas por lo que indiquen tales agencias, agencias que ya han mostrado su incompetencia en múltiples ocasiones y que continúan, a pesar de ello, siendo las voces que dirigen, desde la sombra, las actividades financieras de millones y millones de personas.
Que sus conclusiones no se basan en criterios objetivos y que sus evaluaciones carecen de credibilidad científica está ampliamente demostrado. El criterio que guía sus evaluaciones es fácil de detectar. Todo lo que las agencias perciben que le va bien a la banca, merece un sobresaliente. Todo lo que cuestiona los intereses de la banca recibe un suspenso. Ejemplos de ello hay miles. Cuando se implementaron los recortes de impuestos (que favorecieron primordialmente a las rentas superiores) llevados a cabo por el Presidente Bush Jr. (medida favorecida por Wall Street), que causaron que el presupuesto del estado federal de EEUU pasara de tener un superávit (de nada menos que 5.000 billones de dólares) cuando terminó la administración Clinton, a un enorme déficit, tales agencias aplaudieron los recortes, aunque crearan un déficit enorme, que ahora tales agencias denuncian, criticando a la Administración Obama por ello. Las agencias favorecen, en general, más a las Administraciones Republicanas que a las Demócratas.
Y ahora, tal como denuncia el que fue Ministro de Trabajo en la Administración Clinton, el Sr. Robert Reich, profesor de Public Policy de la Universidad de California en Berkeley, en un artículo reciente “The Biggest Driver in the Deficit Battle” (28.07.11), tales agencias han indicado que, a no ser que se recorten los gastos públicos (incluyendo las pensiones y los servicios sanitarios a la gente anciana) para reducir el déficit (en una cantidad de 4.000 billones de dólares), las agencias rebajaran la evaluación de los bonos del Estado federal, y ello aunque el Estado decidiera reducir el déficit a través de otros medios, tales como subir los impuestos. No es, pues, el tamaño del déficit público, sino lo que hay detrás, es decir, si la banca lo apoya o no, lo que decide el valor de la deuda pública.
Pero lo que es incluso más que indignante es que el Banco Central Europeo utiliza las evaluaciones de tales agencias para catalogar el valor de la deuda pública de los Estados de la Eurozona. Y lo mismo ocurre con el Banco Central de EEUU (The Federal Reserve Board), aunque hay presiones (¡por fin!) para que este último deje de hacerlo. Mientras, el lector debería estar hastiado de la enorme tolerancia, cuando no apoyo, que las instituciones financiadas públicamente tienen hacia estas agencias. Es el caso más claro de la supeditación de las llamadas instituciones representativas al poder de la banca.
Ahora bien, la indignación no debería limitarse a las Agencias. Debería también extenderse a los bancos centrales de cada país y al Banco Central Europeo, que podrían haber ignorado tales agencias de rating sustituyéndolas por otras más efectivas y desligadas del mundo financiero. Pero las instituciones más responsables de ello son las políticas, pues son los llamados representantes políticos los que nombran a los directores de los bancos centrales nacionales y a los gobernadores del Banco Central Europeo. Uno de los gobernadores más ultraliberales que haya tenido el Banco de España, el Sr. Fernández Ordóñez, fue nombrado por el Sr. Zapatero, y el Sr. Trichet, director del Banco Central Europeo, fue nombrado por el Consejo Europeo (los máximos responsables de la clase gobernante de la UE), y así un largo etcétera.
Lo cual me lleva a la última pregunta, la más importante. ¿Por qué los llamados representantes de la población nombraron a ultraliberales en tales puestos de responsabilidad? Y la respuesta es fácil de entender (aunque nunca la verá en los mayores medios de información y persuasión). Todos estos personajes ultraliberales están muy próximos a la banca. Y su nombramiento era un signo (le llaman guiño) a la banca para asegurarle que serían muy sensibles a sus necesidades. En realidad, no sólo los gobernadores del Banco de España y del BCE son muy próximos a la banca, sino la gran mayoría de Ministros de Economía y economistas de la Moncloa han sido muy próximos a la banca. Y ahí está el problema. De tanto guiño, las instituciones representativas se han quedado ciegas a las implicaciones de sus actos. La enorme influencia de la banca sobre el estado ha sido una de las características del Estado español, que ha reducido dramáticamente la calidad democrática de nuestro país. Así de claro.

Fuente | Vincenç Navarro

domingo, 27 de marzo de 2011

Productividad y renta

Vincenç Navarro

El que fue ministro de Trabajo durante la Administración Clinton, Robert Reich, acaba de publicar un artículo –“How Democrats Can Become Relevant Again” (“Cómo pueden los demócratas volverse otra vez relevantes”, 02-03-11)– que tiene gran trascendencia no sólo para las izquierdas estadounidenses, sino también para las españolas. Robert Reich señala que, desde la implantación del modelo neoliberal a principios de los años ochenta, cuando se iniciaron las políticas lideradas por el Gobierno de Reagan, el salario por hora en EEUU se ha mantenido prácticamente estancado. Hoy, un trabajador de 30 años recibe el mismo salario por hora (después de descontar la inflación) que hace 30 años. El 90% de la población en EEUU gana ahora sólo 280 dólares más que cuando la Administración Reagan inició su mandato, lo que supone un incremento de menos de un 1%. Las familias, sin embargo, han conseguido aumentar sus ingresos como consecuencia de la incorporación de la mujer al mercado de trabajo, con un número mayor de miembros trabajando ahora que entonces.

Estos datos son sorprendentes. ¿Cómo puede ser que los salarios del 90% de la población laboral hayan crecido tan poco cuando el PIB se ha más que doblado durante estos 30 años? Si la riqueza total del país ha aumentado más del doble, ¿cómo puede ser que el crecimiento salarial haya sido tan escaso? (Esta pregunta debería hacerse también en España.) ¿Dónde ha ido a parar todo el incremento de la riqueza, si no ha ido a los asalariados (que son, por cierto, los que crearon tal riqueza)? Robert Reich lo muestra claramente. Ha ido a la población más rica de EEUU. El 1% de la población de este país, que tiene la mayor renta, ha doblado, por ejemplo, el porcentaje de su renta, pasando de representar el 9% del total de la renta nacional (en 1977) al 20% ahora. En realidad, las rentas superiores (0,1% del 1%) han triplicado su renta. Este pequeñísimo grupo de la población (150.000 declarantes de renta) gana más que 120 millones de trabajadores de EEUU.

¿Cómo puede ser esto? La respuesta es muy fácil, aunque apenas aparece en la literatura económica. El incremento de la productividad, que explica el gran crecimiento de la riqueza del país, no ha repercutido en los trabajadores, sino en los propietarios de los medios donde trabajan y en los centros financieros que manipulan, especulan y gestionan tal dinero. Y todo ello ha ocurrido con el apoyo del Estado federal estadounidense, cuyas políticas fiscales han facilitado esta enorme concentración de las rentas. La gran concentración de las rentas ha incrementado enormemente el poder político de los superricos y de los ricos, que, a través de su influencia política y mediática, han reducido espectacularmente sus impuestos. Desde la Segunda Guerra Mundial hasta el año 1980, la tasa de gravación fiscal de los más ricos había sido del 70% de media. En realidad, en época del presidente Eisenhower, un presidente republicano, había llegado incluso a alcanzar el 91%. A partir de 1980, sin embargo, este porcentaje comenzó a caer en picado. Durante Reagan bajó al 28%, durante Bush padre subió ligeramente al 36%, durante Clinton subió un poco más, al 39%, y durante Bush hijo bajó de nuevo al 36%, ¡55 puntos menos que durante el republicano Eisenhower! Estos descensos han ido acompañados de la práctica eliminación de los impuestos de las grandes propiedades (que afectan sólo al 2% de la población) y una bajada muy notable del impuesto de sociedades (que son las mayores fuentes de ingreso del 1% de la población). Este último impuesto, que había sido del 35% en los años setenta pasó a ser sólo un 20% durante la época Clinton y ahora es sólo un 15%. Las políticas neoliberales han sido causa de la enorme bonanza para los superricos y ricos a costa de la mayoría de la población.

Esta enorme concentración de las rentas ha contribuido enormemente a la crisis económica. Puesto que los ricos ahorran más que consumen (tienen tanto dinero que ya no necesitan más), ello quiere decir que el 20% de las rentas poseído por el 1% de la población se ha extraído del mundo del consumo. Y ello implica un enorme agujero, pues no hay suficiente demanda para estimular la economía. Por otra parte, el estancamiento salarial lleva a un enorme endeudamiento de la población, que, al colapsar el crédito (consecuencia de la actividad especulativa de los superricos), ha creado la enorme crisis que estamos viviendo.

En España existe una situación semejante. El salario medio (medido en euros constantes) era prácticamente el mismo en 2008 que en 1995. El aumento de la riqueza, resultado del crecimiento de la productividad, se ha ido concentrando en los superricos y ricos de manera que España es, según el Luxembourg Income Study (el centro de datos sobre distribución de renta más creíble), uno de los países desarrollados con mayores desigualdades de renta. El coeficiente Gini (que es el indicador de desigualdad) de España es 0,315, una cifra sólo ligeramente inferior al de EEUU (0,372). Y una de las causas han sido las políticas fiscales regresivas de los sucesivos gobiernos españoles desde 1995. (El tipo máximo impositivo ha bajado 13 puntos durante el período 1995-2010, el bajón mayor en la UE-15). De ahí que las propuestas que Robert Reich hace para las izquierdas estadounidenses sean aplicables también a España. Deberían revertirse las políticas fiscales, exigiendo que los impuestos de los superricos y ricos aumentaran muy marcadamente, no sólo por razones de equidad (en sí un argumento suficiente), sino también por razones de eficiencia económica. La enorme desigualdad es la causa silenciada de la enorme crisis que estamos sufriendo.

Fuente | Vincenç Navarro

Solo la gente corriente paga impuestos

Antonio Fuertes Esteban | ATTAC Acordem

El 27 de marzo de 2003 Tax Justice Network realizaba una solemne declaración en la que enfatizaba “solo la gente corriente paga impuestos” se dejaba constancia de que “Las grandes corporaciones y los individuos acaudalados eluden cada vez más su obligación de contribuir a la sociedad a través de los impuestos. Con la ayuda de los gobiernos, se está trasladando aún más la carga fiscal hacia los ciudadanos corrientes y a los pequeños negocios” y se decía: “las privatizaciones y los recortes del gasto social se presentan como las únicas soluciones. Por el contrario, nosotros abogamos por una justicia fiscal que restablezca la capacidad para someter a tributación a los acaudalados beneficiarios de la globalización” y seguía: “Los fondos opacos depositados en paraísos fiscales, fuera del alcance de la fiscalidad efectiva, se estima que equivalen a un tercio del total de los activos globales”, esta apreciación coincide con la del FMI que cifra en 18 billones de dólares la suma total de activos y deudas en paraísos fiscales. En 2005, TJN cifraba en 11’5 billones de dólares procedentes de grandes fortunas en paraísos fiscales, lo cual significaba una pérdida de 255.000 millones de dólares anuales de pérdida impositiva para los estados.
La crisis financiera y económica global que emerge en 2007, aparte de haber supuesto grandes males y atropellos a la ciudadanía globalmente, ha desvelado la perversión social de las políticas económicas del capitalismo neoliberal, basadas en la desregulación y liberalización del comercio y las finanzas. La liberalización absoluta de los mercados de capital ha permitido que las autoridades supervisoras a nivel mundial, más en concreto los Bancos Centrales, arguyan como pretexto a no haberse dado cuenta de lo que se avecinaba, el desarrollo de una banca en la sombra que no fue detectado y escapó a su control. El motivo es que se fundamentaba en los paraísos fiscales, territorios en que su legislación basada en el secreto bancario y otros instrumentos jurídicos como los fideicomisos o trust, fundaciones, etc…, les proporcionaba una opacidad decisiva ante cualquier intento de supervisión o control judicial internacional.
Es el caso de los hedge founds o fondos de alto riesgo y los llamados instrumentos estructurados (ABS, SIV…) que se asientan en estos territorios. En concreto este secretismo sirvió para que las entidades financieras establecieran en estos paraísos fiscales sociedades llamadas vehículos o conduits que negociaban activos que quedaban fuera de la contabilidad oficial de los bancos emitiendo títulos con el aval del banco matriz. Las mismas entidades e instrumentos que constituyen la banca en la sombra se encargan de diseminar los riesgos derivados del endeudamiento excesivo por todo el sistema financiero internacional, lo cual es fácil debido a la carencia de fronteras y de supervisión para estos fondos. Con el crash de 2008 el valor de estos títulos se vino abajo. Desde entonces las diversas haciendas públicas vienen cubriendo las pérdidas publicadas por los grandes bancos, datos publicados que en muchos casos recogían cifras que demostraban que se estaba liquidando en los balances de estos bancos lo que antes había estado oculto.
Mediante la banca en la sombra y mediante el llamado arbitraje legislativo, se ha utilizado el itinerario de los paraísos fiscales para todo tipo de transacciones y ello con el objetivo de obtener el mayor beneficio fiscal y la mayor opacidad. En lo referente al comercio internacional se estima que alrededor del 60% de las transacciones tienen lugar entre las matrices de las multinacionales y sus filiales, situadas unas u otras en paraísos fiscales, esto es debido a que las grandes empresas se sirven de estrategias diversas para desviar sus beneficios allí donde puedan evitar el pago de impuestos.
En el “Proyecto contra la competencia fiscal perjudicial” de la OCDE en 1998, con el que se pretendía suprimir los paraísos fiscales antes de 2005, se les describía como aquellos centros financieros extraterritoriales u offshore con baja o nula tributación, secreto bancario y carencia de intercambio efectivo de información con los demás países y no exigencia de actividad económica local de una sociedad o particular para disfrutar de exenciones fiscales.
La nueva arquitectura financiera internacional diseñada por la OCDE a instancias del G-20 hace énfasis después de la crisis y de la reunión del G-20 en Londres en un nuevo estándar fiscal internacional, por el que desaparecen de la lista de paraísos fiscales de la OCDE de 2000 la mayoría de los territorios considerados como tales, quedando en la revisión del 27 de octubre de 2010, 6 pequeños territorios (Liberia, Montserrat, Nauru, Niue, Panamá y Vanuatu) que hasta la fecha no han suscrito los 12 acuerdos bilaterales de intercambio de información fiscal con otros territorios requeridos para dejar de serlo. Si bien el modelo de intercambio establecido obliga a respetar la legislación interna sobre secreto bancario de los países y territorios que suscriben esos acuerdos. Dándose además la circunstancia que los 30 países que han desaparecido de la lista de 2000 lo han hecho firmando acuerdos bilaterales entre ellos mismos y con otros territorios sin relevancia financiera alguna. Este nuevo estándar pretende, en última instancia, acabar con la denominación paraíso fiscal como categoría oficial y en todo caso vaciarles de contenido y proporcionarles un aura de respetabilidad oficial y mediática del que carecen, ya que su funcionamiento efectivo sigue siendo el mismo dadas su opacidad y las facilidades para la domiciliación de sociedades y entidades instrumentales sin requisitos serios de identificación del titular del dinero. La agenda actual de los países del G-20 tiene como objetivo el que todos territorios paraísos fiscales dejen de serlo oficialmente al firmar los 12 tratados.
El actual periodo de crisis, con recortes y pérdida de derechos sociales, exige en democracia hacer especial énfasis en implementar sistemas y estrategias para disponer de información de la máxima transparencia que genere confianza a la ciudadanía y agentes económicos. Sin embargo, en nuestro país, el Informe 2009 y avance del 2010 del ORSC (Observatorio de Responsabilidad Social corporativa) concluye que 28 empresas en España del IBEX 35, o sea el 80%, poseen presencia directa y un total de 272 filiales con actividades no operativas en paraísos fiscales. De los datos disponibles se deduce que la inversión de las empresas del Ibex 35 en 2010 en paraísos fiscales ha sido más del doble que en 2009. Mientras la recaudación por el impuesto de sociedades se desplomó un 55% entre el 2007 y el 2009, las ganancias de las grandes empresas solo descendía el 14%. Además se da el caso de que, dado que el Banco de España ha descatalogado como paraísos fiscales a diversos territorios solo por el hecho de haber firmado 12 acuerdos bilaterales de información, diversas empresas del IBEX 35 han anunciado que ya no informarán de los negocios que tienen en estos territorios, que siguen manteniendo el secretismo y la opacidad, todo ello con la probabilidad de que los activos y ganancias a través de dichos territorios no consten en sus balances anuales. Dicho informe indica también que las filiales bancarias en paraísos fiscales facilitan continuamente el que otras empresas y particulares practiquen la elusión de sus servicios.
Es patente que los centros offshore extraterritoriales, todos ellos paraísos fiscales de facto, constituyen una poderosa herramienta de los poderes financieros globales en aras del dominio absoluto de la economía, lo cual socava continuamente el poder político de los gobiernos y la democracia. Este poder financiero se asienta en dos armas de destrucción financiera y fiscal masivas, la opacidad que impide el control de la evasión, fraude y delincuencia fiscal y la competencia y dumping fiscal que estos centros offshore promueven globalmente con su existencia, al tener que competir los estados entre sí con ofertas de rebajas y exenciones impositivas para atraer los capitales. La mera existencia de estos territorios con sus características, asociadas a la libertad de movimientos de capitales, hace imposible cualquier intento de promover una justicia fiscal y económica a nivel de los estados e internacional. Estos estados están sometidos a la dictadura de los mercados financieros con la inestimable colaboración de los paraísos fiscales. Si los estados quieren dotarse de sistemas fiscales justos y redistributivos necesariamente han de combatir la existencia de la banca en la sombra y de los paraísos fiscales, si no lo hacen cualquier intento conducirá al fracaso.
En un sistema de derecho que proclama la igualdad ante la ley es inadmisible que los capitales móviles (grandes fortunas, activos financieros, multinacionales, dinero procedente del crimen organizado y del terrorismo) puedan eludir impuestos fraudulentamente, beneficiándose de la opacidad y ventajas fiscales, mientras que los ciudadanos de a pie, sin capacidad para mover sus capitales y sometidos por lo general a la fiscalidad del trabajo y del consumo, son los que han de cargar con mayores costos fiscales. El que en nuestro país el 78% de los ingresos fiscales provenga de las rentas del trabajo y solo un 22% de las del capital debería de constituir algo más que una cifra estadística molesta y enojosa, los destrozos sociales ocasionados por esta crisis y este sistema impositivo están llegando a un nivel de indignación ciudadana próxima a la revuelta y los ciudadanos y ciudadanas están comprendiendo que sin que el Estado disponga de ingresos fiscales cualquier política social es simplemente imposible. Por ello la lucha por la justicia fiscal y la abolición de los paraísos fiscales debe en estos momentos movilizarnos a todos.

Fuente | Kaos en la Red

martes, 22 de marzo de 2011

Lo que no se dice sobre el supuesto “milagro alemán”

Vincenç Navarro

Este artículo cuestiona la tesis de que el elevado crecimiento económico de Alemania se debe a las reformas realizadas por el gobierno Schroeder (en su programa 2010), señalando que tal crecimiento económico y bajo desempleo se basa en tres factores que apenas tienen visibilidad en los medios de información, tales como el elevado nivel de colaboración entre los equipos de gestión y los sindicatos (consecuencia del modelo de cogestión) en las empresas, el amplio desarrollo de las cajas de ahorro a nivel municipal y regional, cuyo objetivo primordial es la provisión de crédito, y el elevado crecimiento de las importaciones, por parte de los países emergentes, de los productos alemanes.
Un nuevo dogma ha aparecido en los establishments financieros, políticos y mediáticos europeos (incluidos los españoles) que sostiene que el supuesto “éxito” de la economía alemana se debe a las reformas que hizo el gobierno Schroeder hace años en su programa 2010, y que incluyeron el retraso de la edad de jubilación de los 65 a los 67 años, la dilución y debilitamiento de los beneficios laborales y sociales, la reducción de los salarios, la reducción del gasto público y otras medidas que parecen haber inspirado al gobierno Zapatero en las medidas que su gobierno ha tomado para salir de la crisis económica.
Como todo dogma, sin embargo, se reproduce a base de fe, en lugar de evidencia científica. En primer lugar, el modelo económico alemán está basado en la importancia de sus exportaciones, cuya diferencia con las importaciones representa un 7% del PIB. Alemania vende un 7% de PIB más de lo que compra, el diferencial más alto de cualquier país. Sus salarios no son bajos. El promedio en el sector exportador es de 48 dólares por hora, comparado con 32 dólares en el sector exportador en EEUU. Por cierto, los salarios tienen muy poco que ver con el éxito de las exportaciones, pues el precio de los productos exportados alemanes apenas ha variado (aunque la productividad ha crecido, sin que los salarios hayan aumentado con lo cual los beneficios han crecido enormemente a costa de los salarios).
Estas exportaciones en la manufactura no han significado una exportación de puestos de trabajo y ello como consecuencia de dos factores nunca citados en los medios neoliberales. Uno de ellos es que las empresas exportadoras tienen un compromiso con los sindicatos de que la exportación en la producción no supondrá la destrucción de los puestos de trabajo en casa. Así, Siemens, que es equivalente a General Electric en EEUU, tiene un acuerdo con el sindicato metalúrgico (IG Metall) de que no se eliminarán puestos de trabajo entre sus 128.000 empleados y trabajadores. Lo mismo han hecho BMW, Daimler y ThyssenKrupp. Todas estas compañías tienen algo en común: los sindicatos se sientan en el consejo de dirección de tales empresas (conforme a la ley de cogestión que exige en las grandes empresas que los sindicatos tengan el mismo número de asientos en los Consejos de Dirección que el equipo de gestión de la empresa). Y en muchas decisiones, los sindicatos tienen el poder de veto. La colaboración del tandem equipo de gestión-sindicatos es muy acentuada siendo los sindicatos de metal (IG Metall) los que han estado trabajando en el reciclaje y formación de trabajadores en la producción de coches eléctricos (ver los trabajos de Steven Hill sobre co-gestión en Alemania).
LA COGESTIÓN CONTRIBUYE AL BAJO DESEMPLEO
Esta participación de los trabajadores en la gestión de las empresas (conocido como co-gestión) tiene lugar en la gran mayoría de empresas alemanas, incluyendo las empresas de tamaño medio y pequeño (de menos de 500 trabajadores) que emplean dos tercios de los trabajadores alemanes. Un tercio de estas empresas trabajan en la manufactura, siendo muy innovadoras por su gran inversión en mejoramiento de la calidad de los productos, la mayoría de los cuales son productos intermedios. Alemania se gasta el 2.6% del PIB en investigación y desarrollo, muy superior del promedio de la UE-15, 1.9%. Alemania es el tercer país del mundo en producción de patentes. Gran número de estas patentes surgen de las medianas y pequeñas empresas que representan el 96% de todas las empresas alemanas. Es interesante señalar que esta descentralización de las empresas fue impuesta por los aliados que ocuparon Alemania después de la II Guerra Mundial, al querer romper con la centralización económica que había ocurrido durante la Alemania Nazi, creando un enorme grupo de poder que los aliados querían romper. Una situación semejante, por cierto, ocurrió en Japón, cuando paradójicamente el General MacArthur, jefe de las fuerzas de ocupación estadounidenses, impuso una reforma agraria como medida de romper la oligarquía terrateniente japonesa.
Por otra parte, la Alemania dividida estaba en el centro de la Guerra Fría. Al Este estaban los regímenes comunistas cuyo discurso y narrativa representaba en teoría, el dominio de la clase trabajadora sobre el estado. Y, aunque la realidad era muy distinta, el mundo occidental liderado por EEUU se vio forzado a contraponer al modelo comunista, el llamado Modelo de Economía Social, en el que los trabajadores participarían en la co-gestión de las empresas. Éste fue el origen de tal modelo. En las empresas mayores de 2.000 empleados, los trabajadores eligen la mitad del Comité de Dirección de la empresa. Las pequeñas y medianas empresas eligen un tercio de tal comité. Pero además de ello, existen en todos los lugares de trabajo, los Consejos Consultivos de los trabajadores, que deben ser consultados en gran número de decisiones que afectan al futuro de la empresa y a las condiciones de trabajo, teniendo poder de veto en decisiones claves.
Estudios realizados en Suecia y en Alemania muestran que este grado de colaboración empresa-mundo del trabajo es muy beneficioso para la empresa y también para los trabajadores. Naturalmente que este grado de participación requiere una actitud empresarial muy distinta a la española donde el empresario se caracteriza por su dureza como lo muestra, hasta ahora, el énfasis de sus organizaciones en intentar resolver el desempleo a base de despedir más fácilmente a los trabajadores. En Alemania, los empresarios retienen a los trabajadores, en lugar de despedirlos, siendo el seguro de desempleo el que cubre las horas no trabajadas dentro del empleo. Millones de trabajadores están en tiempo de trabajo más reducido del normal, siendo el seguro el que paga la diferencia para que el trabajador continúe sus ingresos, cumpliendo el tiempo reducido. De ahí el bajo desempleo en Alemania.
LAS CAJAS REGIONALES
El segundo factor que explica el éxito del modelo alemán es la estructura del sistema financiero que depende mucho en Alemania de un sistema de cajas de ahorros locales que por tradición y legislación se centran en las regiones y länders donde están ubicadas. Estas cajas de ahorro juegan un papel clave en ofrecer crédito a pequeños y medianos empresarios de su región, impidiéndoles que funcionen como bancos con capitalización externa (precisamente lo opuesto a lo que está haciendo el gobierno Zapatero). Estas cajas de ahorro son, en ocasiones, públicas, propiedad de los municipios. Estas cajas de ahorro han sido claves en sostener empresas intermedias locales y regionales, y su comportamiento distinto al de la banca (que tiene como objetivo optimizar la tasa de beneficios) ha sido clave para mantener una economía regional vibrante, creadora de empleo.
Y una tercera causa del éxito alemán es que las exportaciones alemanas se basan en el enorme crecimiento económico de China (un 9%) y de India (6%) y de sus importaciones de productos alemanes. Poco tiene, pues, que ver con las reformas Schroeder.
En España, mostrando el dominio de la cultura conservadora, la salida de la crisis se está tomando en términos que culpabilizan al trabajador de la crisis. Y así nos va. Creerse que a base de reducir los salarios y el gasto público saldremos de la crisis es un profundo error que está llevando a la economía española a una situación de retroceso. Nunca antes la sabiduría convencional económica había estado tan equivocada como ahora. El capital financiero, liderado por el Banco de España, y sus instrumentos intelectuales como Fedea, financiada por la banca, está dominando la cultura económica del país, con un coste humano enorme. Como he mostrado en mis artículos “La banca y el mundo académico” y “la banca, Fedea y la cultura económica dominante”, ambas en mi blog www.vnavarro.org, la excesiva influencia del capital financiero en configurar la cultura y la política económica de España están dañando enormemente el bienestar de las clases populares en España.

La banca, Fedea y la cultura económica dominante

Vincenç Navarro

Este artículo señala las semejanzas en la manera como la industria farmacéutica configura la cultura médica y como la banca influencia la cultura económica. El artículo alerta del peligro que supone para la sociedad, la instrumentalización de las Universidades por grupos de presión como la banca a fin de promover su ideario político. El artículo muestra casos de cómo el capital financiero ha influenciado las políticas financieras del estado y como ha instrumentalizado el mundo universitario para reproducir la ideología económica sensible a sus intereses.
Uno de los mayores escándalos en la comunidad científica fue el descubrimiento de que varios científicos, que estaban asesorando a la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la bondad de la vacunación masiva contra la epidemia de gripe porcina, estaban, en realidad, trabajando para la compañía farmacéutica que estaba fabricando tal vacuna, hecho que tales científicos no habían declarado. Como era de esperar, hubo una protesta generalizada, no sólo en la comunidad científica, sino también en la gran mayoría de medios de información, sobre la falta de neutralidad y objetividad de aquellos científicos que, al trabajar para la compañía farmacéutica que se beneficiaría de la decisión que tomó la OMS, estaban sesgando su asesoramiento a la OMS con el fin de favorecer otros intereses económicos.
En realidad, tal conflicto de intereses ha sido una práctica constante en la cultura científico-sanitaria, lo cual ha motivado toda una serie de medidas, tales como la necesidad de que los científicos tengan que declarar públicamente sus relaciones con grupos farmacéuticos u otros intereses económicos que puedan beneficiarse del trabajo del científico. Y, en muchos casos, deben también excusarse y no participar en funciones de asesoramiento a las autoridades públicas que deban tomar decisiones que afecten a los intereses de tales grupos económicos.
Es curioso (y preocupante) que tales políticas sostenedoras de la integridad científica y de la protección del interés público no se respeten en las áreas económicas. Así, en EEUU, 13 de los 19 economistas que han estado trabajando en el equipo económico del Presidente Obama, o que le han estado asesorando, estaban también asesorando a la banca sobre la cual el gobierno federal estaba actuando. Un tanto semejante ocurre en la rama legislativa del gobierno federal. De los 96 testimonios producidos por economistas frente a los dos comités más importantes del Congreso de EEUU en temas de regulación bancaria (Senate Committee of Banking y Finantial Services Committee), un tercio de las declaraciones se realizaban por economistas próximos a la banca que no declararon tal relación en la presentación de su testimonio. Todos ellos se presentaron como economistas (la gran mayoría universitarios), científicos objetivos, comprometidos con el bienestar de la población. Como bien señaló más tarde un Senador de tal Comité, que se indignó al descubrir estas conexiones, “no puede asumirse automáticamente que el bienestar de la banca y el bienestar de la población coincidan”. De ahí la necesidad de que las conexiones y simpatías de los economistas debieran declararse.
De la misma manera que ha habido un movimiento de protesta frente a la excesiva influencia de la industria farmacéutica en la práctica médica, debiera haber un movimiento de protesta frente a la excesiva influencia de la banca en el desarrollo de las políticas económicas. Al igual que los estados de la mayoría de países desarrollados han llevado a cabo políticas encaminadas a proteger a la ciudadanía y a los profesionales sanitarios de esta excesiva influencia de la industria farmacéutica en el desarrollo de la cultura sanitaria (protección todavía muy limitada en España), hace falta que se desarrollen medidas semejantes orientadas a proteger a la ciudadanía de la excesiva influencia de la banca y otros grupos de presión. Sin embargo, no se han tomado medidas preventivas que protejan a la ciudadanía y a los profesionales de la excesiva influencia de la banca en configurar la cultura económica.
En EEUU, varios catedráticos de economía han protestado a la Asociación Americana de Economistas (The American Economic Association) sobre esta excesiva influencia de la banca en los mayores centros universitarios de estudios económicos, y que explica, en parte, su incapacidad de predecir la enorme crisis económica y financiera que estamos viviendo. Una situación semejante debiera ocurrir en España, donde la influencia de la industria farmacéutica y de la banca en configurar la sabiduría convencional en su área de conocimiento (sanidad y economía) es, a todas luces, excesiva. En el caso de la banca, los mayores centros y grupos de investigación social y económica en España están financiados por la Banca y por las Cajas, que determinan la “ortodoxia” económica, ortodoxia que ha fracasado rotundamente en esta situación de crisis. Hoy existe una enorme necesidad de cambios profundos en las ciencias sociales, incluyendo las ciencias económicas, que no sólo ignoraron las causas de las crisis, sino que contribuyeron a ella. Esta reforma requiere, sin embargo, un cambio muy sustancial de los sistemas de financiación e incentivos de la investigación social y económica. Ni que decir tiene, que la universidad debe estar abierta a la sociedad y servirla. Como tal, debe contribuir al desarrollo político, social y económico del país, investigando y asesorando a sus distintos componentes, incluyendo, como no, el mundo empresarial y financiero. Pero ello no debe ocurrir mediante la instrumentalización del mundo universitario por parte de estos intereses económicos y financieros. El mejor ejemplo de cómo no debería hacerse son las Cátedras Fedea, que son financiadas por la banca y por las empresas que están a su servicio. El establecimiento de estas Cátedras es la violación de la integridad del proyecto académico y de su objetividad y neutralidad. Todos los estudios de Fedea muestran la coincidencia entre los análisis y propuestas de tales Cátedras y los de la Banca. No es pues su objetivo el aumentar el conocimiento científico sino el de promover y propagar el ideario de tal grupo de presión.

Fuente | Vincenç Navarro

lunes, 21 de marzo de 2011

Peregrinaje contra la inmoralidad de la Banca. Basta de teoría, pasemos a la práctica.

José Luis Burgos

Cuando tomas una decisión firme y meditada hay que llevarla hasta el final, no vale dejar las cosas a medias. No siempre debe ser así, pero hay ocasiones en la vida en que debes decir ¡basta! Mi compromiso fue plantar cara a la tiranía y no permitir que me robaran una vivienda que me pertenece. Fue un compromiso conmigo mismo y con el resto de ciudadanos que están sufriendo situaciones similares a la mía.
Pasaron los días y la gente me veía en la calle, luchando, sufriendo, tenaz a mi propósito de defender mis derechos y dignidad. Comenzaron a sumarse los primeros apoyos, personas con unos valores afines a los míos. Fue creciendo ese número de personas y en dos meses y medio formamos una importante familia, un grupo de gente socialmente comprometida que lucha por la justicia y la igualdad, para construir un mundo mejor.
Han sido muchos los contactos que he podido realizar a lo largo de mi protesta a las puertas del Banco Santander, suficientes para ganar dos batallas contra ese monstruo financiero y devorador de vida, suficientes para apoyarme en ellos y subir un peldaño en mi propósito de defensa y compromiso humano.
Días, semanas, meses anclado en un mismo lugar del Paseo de Gracia de Barcelona, una de las principales arterias de esa bella ciudad por la que desfilan muchos miles de personas a diario, y sin embargo, cuantas horas de soledad se pueden llegar a sentir en ella. Excelente lugar para un observatorio social donde poder realizar un profundo estudio antropológico sobre el comportamiento y la realidad humana.
Creo que podría ser una buena idea iniciar, con el apoyo de todos esos contactos conseguidos, un “peregrinaje” por estas Españas nuestras. Una campaña de protesta que en esta ocasión, no sea solo la compaña de José Luis Burgos y su problema con el Banco Santander, sino una iniciativa ciudadana en la que podemos participar todas las víctimas de este sistema financiero, pero también las menos víctimas y solidarias, porque hoy somos nosotros los que estamos viendo y viviendo tragedias familiares por la situación de crisis en la que nos encontramos, pero muy posiblemente mañana seas tú. Hay que cambiar la actitud y dejar de banda el egoísmo y acomodamiento. Hay que despertar a ésta pesadilla y frenar todos estos atropellos antes de que sea demasiado tarde.
La BANCA y nuestros POLÍTICOS se están riendo en nuestra propia cara, mientras los principales MEDIOS DE COMUNICACIÓN obedecen a su dictado, manipulando la información que debemos conocer o silenciándola. Nos piden que nos apretemos más y más los cinturones para superar una crisis de la que ellos han sido principales culpables, pero nos pasan diariamente por nuestras narices los miles y miles de millones de beneficios que obtiene La GRAN BANCA y las GRANDES EMPRESAS de nuestro país, todos ellos repartidos entre unos pocos, mientras una amplia mayoría nos estamos empobreciendo cada día más. Y toda esta situación tiene un claro origen que los ciudadanos debemos conocer e identificar para pedir responsabilidades y soluciones inmediatas: las sucias maniobras de La BANCA y el inmenso poder antidemocrático que ejercen los MERCADOS FINANCIEROS en nuestro país y en el resto del planeta.
Creo que ya son suficientes las palabras escritas, intentemos llevarlas a la calle, demostrarles de lo que somos capaces y que nos tengan una consideración y respeto. Propongo que construyamos la mayor cadena humana de protesta en Internet que haya funcionado en España, que sean centenares los blogs y miles las personas que la difundan a través de la red. El 21 de marzo daremos inicio a un peregrinaje a lo largo de nuestro país, mediante un amplio recorrido por 22 ciudades de la geografía española, en la que ya colaboran centenares de personas y entidades.
Para mi es un orgullo y un tremendo reto personal representar tal hazaña. Soy socio de ATTAC ACORDEM, mediante ésta acción quiero poner de manifiesto que ATTAC no solo predica con sus palabras, sino que además pone en práctica algo que tantas veces hemos reclamado y que nunca nos cansamos de repetir: es necesario que las personas digamos ¡basta!, es necesario que los ciudadanos nos movilicemos y reclamemos lo que es democráticamente justo. Como miembros de un importante Movimiento Ciudadano con ya más de 10 años de historia, exigimos que nuestros representantes políticos pongan remedio a estos abusos de la Banca y luchen por recuperar el control de nuestra economía. Un poder económico que tenga sentido de pertenencia ciudadana y se ejerza a través de una economía justa y solidaria.
Ésta movilización supone una fantástica ocasión para luchar por todos esos valores. ¡Tú decides si participar! Tal vez hoy no quieras saber nada porque vives en tu mundo egoísta y todavía acomodado, tal vez trabajes para la propia tiranía de estas entidades financieras privadas y piensas que el sueldo que cobras justifica la tolerancia que mantienes, pero no te quepa duda que en un futuro inmediato, nuestros hijos lo van sufrir. Porque tal vez tenemos La BANCA y Los GOBIERNOS que nos merecemos, la sociedad que hemos construido entre todos. Este sistema, que todo lo devora, lo hemos consentido entre todos y somos los ciudadanos cómplices del mismo, con nuestra pasividad y desidia estamos contribuyendo a nuestra propia tragedia y al derribo del bienestar social.
El cambio que necesita nuestra sociedad pasa por nosotros mismos, por nuestra actitud, por nuestros valores, nuestros sentimientos, por el modo en que vivimos y entendemos la vida.
¡No esperes más a movilizarte, ésta es tu oportunidad!
Información de la Campaña y Contacto:
http://joseluisenhuelga.drupalgardens.com
http://loestaspermitiendo.com

Fuente | Attac

La deriva neoliberal de la intervención social

Paco Roda

Nuevas formas, nuevas políticas y nuevas lógicas están siendo introducidas en la gestión de lo social, ese espacio en el que confluyen, entre otros, los problemas y las situaciones relacionadas con el desempleo, la precariedad, la exclusión social o la pobreza de la ciudadanía. La crisis económica está influyendo no sólo en los bolsillos de los que más la padecen, esos casi nueve millones de personas en todo el reino de España, también está influyendo en la manera de nombrar los problemas, de identificarlos y de pensarlos. Y también de invisibilizarlos. Por otro lado, también está influyendo en los discursos del poder, en quienes los reproducen y en las políticas y prácticas de intervención de los profesionales de los servicios sociales y de empleo, los psicólogos y educadores sociales y otras profesiones relacionadas directamente con el bienestar de las personas. Está injiriendo asimismo en sus pericias, en sus análisis y en las valoraciones sociales que se hacen de los sujetos y sus circunstancias, esas que les impiden tener un empleo, no llegar a fin de mes o vivir en la más absoluta inseguridad social y personal.
No solo la crisis ha cambiado o remodulado el discurso sobre la pobreza, el desempleo, la precariedad o la exclusión social. No solo ha cambiado sus ecos y sus resonancias sociales. También el discurso político y económico, que justifica la crisis y la reproduce, ha creado un nuevo sujeto social perfectamente adaptado a esta nueva situación. Un sujeto que, además de padecer una grave crisis de individualidad, ahora se autoinculpa de su situación personal y social. Ahora este sujeto tiene una noción de sí mismo y de su experiencia vital moralmente reprochable. Obsérvese al desempleado o el cliente de los servicios sociales que acude a éstos para solicitar un subsidio o prestación económica. No sólo evidencia una situación de precariedad o exclusión social, consecuencia de una estructura social desigual que raramente es observada o identificada por los profesionales que le atienden, incorpora además un juicio moral sobre sí mismo y así es evaluado.
La crisis económica ha agudizado la individualización de las conductas hasta el paroxismo, pero no como un profiláctico ante la misma al estilo del sálvese quien pueda, que también, sino como herramienta del poder. Y esto tiene que ver con el concepto denominado “gobierno de las voluntades” que vendría a ser algo así como las prácticas y los discursos centrados en el control de las conductas y los pensamientos de la gente con el objeto de conseguir que la propia ocupación y la propia manera de estar en el mundo y enfrentar la realidad, por dura que sea, refuerce el control del Estado, exculpe a éste de toda responsabilidad y justifique la inviabilidad natural de alterar el orden de las cosas.
Y es que desde principios de este siglo se ha producido una deriva conceptual -iniciada en los años 90- de las políticas del bienestar social. Si hubo un tiempo en que el riesgo social era asumido por el Estado, con la obligación de proteger a los sujetos como consecuencia de las tensiones generadas por las leyes desiguales del mercado y las contradicciones de las estructuras económicas y laborales; hoy la adversidad, la falta de trabajo, la vulnerabilidad y la pobreza se viven y conciben como aspectos particulares, fruto de la negligencia personal y de la falta de previsión muy ligada a la voluntad personal, voluntad que es evaluada por Servicios de Empleo y Servicios Sociales como elemento de compensación para acceso a prestaciones económicas o técnicas.
En este nuevo contexto la cuestión del riesgo o de la vulnerabilidad social se plantea más en términos morales y particulares que políticos o sociales. Se proyecta así un estado social mermado estructuralmente y con una clara tendencia privatizadora, que se reconvierte en terapéutico y fiscalizador con sus clientes más débiles quienes banalizan o normalizan su propia adversidad. En este entorno también las nuevas políticas sociales, especialmente las políticas pasivas de empleo y las políticas en materia de intervención social desplegadas por el sistema de los servicios sociales arremeten, en su versión más populista, contra la dependencia e institucionalización del Estado Social del Bienestar como si de una nueva patología moral se tratara. Y son los orientadores de empleo y los trabajadores sociales, entre otras profesiones, los encargados de dirigir la cruzada.
Porque desde estos sistemas se insiste en la responsabilidad personal, en la obligación de construir el propio proyecto vital y la gobernanza sobre sí mismo para generar una autonomía frente al mercado y frente a sus propias responsabilidades. Se insiste en la motivación como estrategia personal para afrontar la vulnerabilidad y se insiste en la gestión de las propias habilidades y en la mejora de las propias competencias como elemento dinamizador de un cambio de rumbo vital. Se reclama la incentivación del sujeto independiente y competitivo olvidando que éste está muy determinado por relaciones de interdependencia socioeconómica, las cuales explican su vulnerabilidad y precariedad.
Y es que de lo que trata ahora el Estado higiénico-terapéutico es de preparar a los sujetos, a través de la habilitación de diversas destrezas, para transitar mejor instruidos por el extenuante camino de la precariedad. Se insiste así en el fomento de la autonomía del sujeto a través de cursos de habilidades socio-personales, técnicas de capacitación, itinerarios personalizados o planes personificados de inserción, que tratan de reforzar el empoderamiento personal pero que interiorizan modelos de autoflexiguridad personal que confirman su dependencia de un mercado laboral al cual difícilmente van a acceder y que no admite réplicas ni decisiones ajenas a él. Más aún, se anima y exige a los sujetos a ser autónomos en un mercado que se rige por leyes ajenas a los propios sujetos y al control de su propia voluntad de cambio. Y es que estas dinámicas individualizadas tratan de dotar al sujeto o cliente de herramientas y guías para facilitar su propia gestión del riesgo, pero no para protegerle frente a la adversidad derivada del mismo. Eso queda ya en el olvido. Se destierran así, en el discurso de la intervención social, las responsabilidades del Estado, la influencia de las estructuras, las responsabilidades de las empresas y las contradicciones y relaciones asimétricas del mercado, se olvida en definitiva el radical y necesario discurso político, ese que invisibiliza las actuales contradicciones e injusticias del poscapitalismo moderno y que se han instaurado como inapelables exigencias de la naturaleza.
Es así como la intervención social ejercitada por las profesiones sociales, laborales, psicosociales y otras profesiones relacionadas con la ayuda relacional, está sucumbiendo cuando no participando de esta estrategia neoliberal de incentivación de la individualidad y naturalización de la propia adversidad personal o social, de esta maniobra discursiva en la que procesos de desarraigo, desempleo prolongado y vulnerabilidad de carácter fundamentalmente económico se normalizan y psicologizan de manera natural introduciendo en los mismos leyes de carácter inalterable. Es necesaria una redefinición del trabajo psicosocial, de la intervención social y del propio discurso que sustenta estas disciplinas y que en los últimos años está contribuyendo a la despolitización de la realidad social en perjuicio de una excesiva politización del sujeto débil y empobrecido. Esto implica una necesaria reformulación del concepto de ciudadanía, en la actualidad concebida como un estatus que debe ser ganado a pulso más que un derecho inalienable del Estado emancipador generador de oportunidades igualitarias.

Fuente | Attac

viernes, 18 de marzo de 2011

Las responsabilidades del Banco de España

Juan Torres López

Una de las ideas más que más se vienen repitiendo en España en relación con la crisis es que nuestro banco central, el Banco de España, ha tenido una conducta ejemplar, que ha llevado a cabo especialmente bien su tarea supervisora, manteniendo a raya a las entidades financieras y evitándoles problemas que se han dado en otros países, y que, gracias a ello, nuestros bancos y cajas tienen ahora más solvencia y una mejor situación patrimonial que los de nuestro entorno.
Es una idea que conviene mucho al supervisor, pues contribuye a darle el halo de eficacia y buen hacer con el que se atrinchera para evitar cualquier tipo de crítica y que se puedan poner en cuestión su gestión y las políticas que viene propiciando. Y que también beneficia a las entidades privadas puesto que es lógico que si se difunde la idea de que han estado estrecha y eficazmente vigiladas por un celoso Banco de España sea mucho más difícil hacerlas responsables de los problemas y daños que, en realidad, hayan podido producir.
No es extraño así que ambas fuentes de poder, el Banco de España y  el sistema financiero en su conjunto, hayan hecho todo lo posible para difundir la idea, lo que explica que haya llegado a calar tanto en los medios de comunicación y en la opinión publicada, en los economistas financiados por ellos, en las declaraciones de los políticos que conforman la mayoría hoy día dominante en materia de política económica y, por ende, en las propias valoraciones y creencias de las personas normales y corrientes.
Sin embargo, para afirmar que el Banco de España ha sido un buen supervisor y que ha hecho bien sus tareas de control del sistema financiero hay que pasar por alto hechos muy evidentes y graves que no hubieran podido ocurrir si efectivamente hubiera sido diligente y no hubiera dado manga ancha a los bancos y cajas de ahorros en los últimos años.
Es verdad que nuestro sistema financiero no se contaminó de los derivados de las hipotecas basura procedentes de Estados Unidos en tan gran medida como los de otros países europeos pero eso no puede servir para ocultar que acumuló otras fuentes de riesgo y quebranto patrimonial tan peligrosas o aún más, como prueba el hecho de la descapitalización que le afecta.
El Banco de España ha permitido que nuestras entidades financieras multiplicaran de manera desaforada el crédito asumiendo riesgos muy por encima de lo deseable, lo que ha hecho que nuestra economía soporte hoy día una deuda privada, mucho más grave que la pública, de las más altas del mundo y completamente desproporcionada respecto a la marcha de su economía real.
El Banco de España ha hecho todo lo que ha estado en su mano para permitir que las entidades hayan disimulado sus pérdidas patrimoniales, favoreciendo cambios contables que impiden que se sepa la situación real de sus balances y distorsionando el mercado que tanto defiende, que si algo necesita para poder funcionar eficientemente es transparencia e información real.
Permitiendo ese endeudamiento el Banco de España dejó crecer la burbuja inmobiliaria cuyo resultados son bien conocidos y de los que seguramente tardemos años en recuperarnos. No fue solo "el mercado", como si éste fuese un fantasma, el que elevó por las nubes el precio de la vivienda sino que éste subió como consecuencia, entre otras razones, de la política de dejar hacer a la banca del Banco de España.
Fue el Banco de España quien pudo impedir y no lo hizo las hipotecas al 100% o 120% de los años previos a la crisis, las de alto riesgo a cientos de miles de familias y el crédito a promotores que se sabía que solo terminaría inflando los balances de la banca de activos inmobiliarios.
El Banco de España dejó que las entidades financieras engañaran a docenas de miles de clientes con contratos leoninos y tramposos que han costado miles de millones de euros a las familias y las pequeñas y medianas empresas españolas.
El Banco de España ha permitido que la gestión bancaria en España sea de las más caras de Europa, la más opaca, la más asimétrica y la más desprotegida para los clientes.
No parece que le haya preocupado mucho la contribución de todo ello a la inflación que dice combatir con prioridad y, ya en plena crisis, ha tenido una influencia prácticamente nula a la hora de conseguir que la banca se dedique a lo que tiene que dedicarse que es la financiación de la actividad económica que crea riqueza y empleo.
Y todo ello por no hablar de las constantes "recomendaciones" de política económica general que ha hecho el Banco de España, siempre en perfecta sintonía con la patronal bancaria y con las grandes empresas, para favorecer sus intereses y para procurar que aumentaran cada vez más, como han aumentado, sus ganancias, y que, en lugar de mejorar la marcha de la economía la ha llevado y la lleva por un camino insostenible y de resultados cada vez más desiguales para los distintos sectores sociales. O por no referirme a que si algo hay que caracteriza al Banco de España es que no practica lo que predica: la austeridad en los sueldos y en las pensiones, la eficacia en el gasto interno y la renuncia a los privilegios que constantemente reclama al resto de la sociedad pero que se guarda para sí, además, sin permitir que ésta los conozca.
Hay pruebas que a mí me parece que son evidentes para poder afirmar que el Banco de España no solo no ha sido un buen supervisor sino que, por el contrario, ha hecho la vista gorda ante las malas prácticas de nuestro sistema financiero y de que ha actuado como cómplice de los grandes poderes financieros privados.
Así lo demuestra, por ejemplo, el recorrido de ida y vuelta tan habitual que se produce entre el sector privado y el banco central y que lleva a gobernadores y subgobernadores a consejos de administración de entidades privadas, a la patronal bancaria o a los organismos internacionales desde donde se diseñan las estrategias que convienen a los intereses privados. Es muy difícil creer los bancos privados habrían sido igual de generosos con ellos si en lugar de favorecerles se hubieran dedicado a ponerlos en su sitio sin concederles los privilegios de los que gozan.
Lo demuestran también los centenares de demandas presentadas en juzgados contra la banca, la mayoría de las cuales han tenido que llevarse a cabo porque el Banco de España no ha querido implicarse previamente resolviendo a favor de los miles de clientes estafados. El sistema financiero español ha comercializado con el visto bueno del Banco de España hipotéticos seguros contra la subida de tipos que en realidad eran engañosos porque se trataba de productos especulativos y que según la Comisión Nacional del Mercado de Valores eran "no aptos para clientes minoristas". Diversos tipos de swpas, clips o permutas financieras han hecho que las cuotas hipotecarias y crediticias de familias, pequeñas y medianas empresas e incluso de instituciones como ayuntamientos se multiplicaran en beneficio de los bancos. Muchos de ellos se han arruinado por esta causa y el Banco de España no solo no ha movido un dedo para evitarlo sino que incluso ha incumplido de modo flagrante directivas europeas con tal de salvar los intereses de los bancos.
Es verdad que muchos de estos problemas se están resolviendo en los juzgados con sentencias que dan la razón a los clientes estafados, aunque a costa de grandes desembolsos, pero es que esto es justamente lo que demuestra que la actuación del Banco de España ha sido, cuanto menos, inútil y, en el peor de los casos, dolosa.
Para colmo, hemos podido conocer hace unos días que los propios inspectores del Banco de España denunciaron en su día al Ministro de Economía Pedro Solbes la "falta de voluntad" del gobernador nombrado por el Partido Popular, Jaime Caruana, "para adoptar las medidas necesarias para hacer posible la reconducción de la delicada situación actual". Concretamente decían:  “Los inspectores del Banco de España no compartimos la complaciente actitud del gobernador del Banco de España ante la creciente acumulación de riesgos en el sistema bancario español derivados de la anómala evolución del mercado inmobiliario nacional durante sus seis años de mandato” (texto completo de la carta aquí).
No puede haber una prueba más clara del mal comportamiento de los directivos del Banco de España y lo sorprendente es que ninguno de los partidos de los que por activa o pasiva  depende el gobierno de este país haya sentido la necesidad de indagar lo que entonces y ahora está pasando. No parece que les incumba, ni que les preocupe que haya autoridades que, en lugar de hacer frente a los problemas económicos de la nación, estén dedicándose a proteger los intereses privados como pone de relieve con toda claridad esa denuncia y los hechos que acabo de comentar.
¿Cómo es posible que no se haya creado una comisión de investigación? ¿cómo es que no se habla de esto desde el gobierno y en el parlamento? ¿cómo se puede entender que dé igual el que la banca privada sea la que de verdad gobierna las instituciones públicas tan poderosas como el propio Banco de España provocando tanto daño y quebranto particular y social? ¿podemos sentirnos cómodos, seguros, representados y conformes con una democracia tan claramente insensible a este tipo de cuestiones, que no se siente afectada cuando su labor representativa desaparece en beneficio de poderes fácticos que solo lo son en virtud de su fortuna y dinero? ¿de verdad nos podemos creer que esto se podrá mantener siempre sin que la gente reaccione?

Fuente | Juan Torres López

Los bancos centrales, el brazo torpe de la lucha contra la inflación

Juan Torres López

Diversas fuentes anuncian que el Banco Central Europeo podría estar a punto de subir los tipos de interés, demostrando una vez más que sigue confundiendo la lucha contra la inflación con el establecimiento de condiciones más favorables para el gran capital y que sigue estando dispuesto a matar al enfermo para bajarle la fiebre.
Veamos. El Banco Central Europeo tiene encomendado llevar a cabo la política monetaria de la zona euro con el único objetivo de evitar la subida de precios.
Eso de por sí es una barbaridad porque lo razonable sería que al mismo tiempo colaborase en la consecución de otros objetivos, como la creación de actividad económica a medio y largo plazo, le generación de empleo, como sucede e Estados Unidos, por ejemplo, o incluso como la igualdad y el bienestar social.
¿Por qué se le encomendó ese único objetivo que es claramente inadecuado cuando se persigue aisladamente de los demás?
Sencillamente porque de esa manera se podía justificar constitucionalmente darle prioridad a una política económica que es claramente favorable a los intereses de los más ricos.
El BCE asume la tesis ortodoxa según la cual la causa de la subida de precios, la inflación, es la presión de los costes, principalmente los salariales o ahora los energéticos, y la excesiva circulación de dinero. Y de esa hipótesis se deduce que la política antiinflacionista debe basarse en controlar esos costes -lo que permite justificar permanentemente el control salarial- y en subir los tipos de interés.
Lo primero está claro que favorece a las rentas del capital y lo segundo a los propietarios de dinero que al subir los tipos reciben mayor remuneración.
Esta es la razón por la que los grupos económicos más poderosos promueven los enfoques teóricos dispuestos a propagar esta tesis sobre la naturaleza de la inflación y la que les llevó a imponer que los bancos centrales se centrasen en la lucha contra ella y, además, que lo hicieran con plena independencia de los gobiernos. Era la oportunidad de fijar en letras de acero las directrices de las políticas que mejor satisfacen sus intereses.
Se podría decir que al menos eso tiene de bueno que se consigue frenar la subida de precios pero es que ni siquiera eso es verdad. No solo se hace una política para beneficiar a los grupos económicos de por sí más ricos sino que, para colmo, de esa forma no se consigue ahuyentar el fantasma de la subida de precios. O, si se consigue, solo es a costa de hundir y deprimir a las economías.
Lo que provocan las políticas deflacionistas de los bancos centrales es otra cosa. Por un lado, reducen los salarios y eso permite aumentar las ganancias de las empresas que disponen de acceso privilegiado a los mercados. Por otro, disminuye la demanda global puesto que ésta se compone en gran medida del gasto salarial. Eso es lo que ha hecho que en estos años de protagonismo de las políticas de este tipo se haya generado menos actividad. Y, consecuentemente, que se haya creado menos empleo, lo que ha debilitado la resistencia de los trabajadores que es otro de los objetivos perseguidos.
Como he dicho, esta política no logra reducir los precios sino una vez que ha provocado el deterioro final de la actividad económica.
Es así porque los precios no dependen solo del empuje de los costes sino de la fuerza de cada grupo social para imponer sus intereses o de la conformación de los mercados. La vida económica en el mercado es en realidad una lucha constante de los individuos y grupos para tratar de lograr un mejor resultado en el reparto de la tarta. Y si los precios están subiendo en los últimos años (como podemos ver en las facturas que nos llegan cada mes) es justamente en los sectores de actividad en donde hay muy pocas empresas que dominan los mercados.
Las tesis convencionales que defienden los economistas neoliberales y las autoridades se centran solo en la presión salarial, sin mencionar que hay otras mucho más efectivas para provocar alza de precios, fundamentalmente, el efecto alcista que tienen los elevados márgenes de la banca y de las grandes empresas.
Y, además, hay otra circunstancia que las autoridades, y muy especialmente los bancos centrales dominados por ideas neoliberales no tienen en cuenta. La presión al alza de precios que tienen luego un impacto muy directo sobre los del conjunto de la economía, como los de las materias primas, se debe casi siempre a los movimientos puramente especulativos que predominan en los mercados.
Por eso, para evitar la inflación que pueda estar produciendo ahora la subida del petróleo no vale nada actuar como lo está haciendo el Banco Central Europeo, recurrir al principio de estabilidad y subiendo los tipos de interés.
Como he dicho más arriba, así solo va a lograr que la ya débil recuperación de las economías se vaya frenando aún más.
Bajo su estatuto de independencia los bancos centrales han dejado que se produzca una burbuja inmobiliaria gigantesca aumentando los precios de la vivienda como quizá nunca antes lo habían hecho. Dejaron que se produjese porque así facilitaban que los grandes promotores, la banca y los grandes empresarios ganasen ciento de miles de millones. Esta es la realidad de su comportamiento y la auténtica cara de su batalla contra la subida de precios.
Si de verdad quisieran ayudar a que hubiese estabilidad de precios en las economías exigirían o establecerían controles a los capitales especulativos, fijarían tasas e impuestos sobre las transacciones financieras y los beneficios extraordinarios, ayudarían a imponer reglas severas en los mercados para impedir el poder de las grandes empresas, ayudarían a los gobiernos a establecer leyes que garantizaran retribuciones decentes a los productores y no márgenes escandalosos a los intermediarios y, sobre todo, impondrían una pauta de reparto del ingreso y la riqueza que no generase tantas asimetrías y desigualdades, pues estas son en realidad la fuente de la inflación, de las crisis y de las constante perturbaciones económicas que se producen en las economías capitalistas.

Fuente | Attac